MiPhoneAnalisis – Xiaomi Mi A1

El Xiaomi Mi A1 es ya un teléfono de sobra conocido. El fabricante desveló su nueva criatura a primeros del pasado mes de diciembre y comenzamos entonces a observar su expansión internacional. De la mano de Google, el móvil cruzó las fronteras de China con más fuerza que cualquiera de sus hermanos y se convirtió en uno de sus primeros móviles en alcanzar el mercado mundial.

El clon con Android One del Xiaomi Mi 5X lleva ya mucho en circulación. De hecho, hace unos días se cumplieron seis meses del análisis que realizamos aquí, en Xataka Móvil, y nos ha parecido un momento perfecto para actualizar las sensaciones, para hacer un repaso de cómo se sigue portando el teléfono tras no pocas horas de uso, y no pocas recargas. ¿Aún mantiene el tipo?

Limpio y resistente

Mi A1

No cabe duda de que una de las características que separan a los móviles metálicos de los que tienen el cuerpo de cristal es su dureza, su resistencia, y en el Mi A1 tenemos una prueba. Seis meses de uso diario, intercalándolo con los distintos análisis que he ido realizando en Xataka Móvil, y el Mi A1 de Xiaomi aún está como el primer día. A pesar de, lo confieso, alguna que otra caída por el camino.

Un pequeño arañazo en la espalda, de aproximadamente un centímetro de largo, conforma el total de las heridas de guerra de un teléfono que, desde el momento de la compra, se usa como móvil personal. Ni golpes ni abolladuras, ni por supuesto esquinas raspadas. Xiaomi hizo un buen trabajo en ensamblaje con este Mi A1 y el tiempo no ha pasado por él en estos meses. Habiendo tenido en propiedad varios móviles de cristal, y sabiendo cómo han ido sufriendo accidentes, sé de lo que hablo.

Cuando hablamos de dureza y resistencia, el metal sigue ganando al cristal por goleada. Aunque cierres la puerta a la carga por contacto.

Tampoco he extrañado su ergonomía, pese a que se trata un modelo con pantalla 16:9 y que presenta marcos y dimensiones que a estas alturas ya parecen del pasado. El Mi A1 sigue siendo cómodo, pese a su innegable tamaño, y está mejor diseñado de lo que puede parecer en un primer instante. Obviamente, el diseño en el móvil ha evolucionado y la segunda generación será mejor, presumiblemente, que ésta. Pero aún así, no parece haber envejecido. Es poco tiempo, sí, pero un dato que hay que aportar.

Igual que he comentado que el diseño del teléfono sigue siendo muy bueno a estas alturas, la llegada de las pantallas 18:9 me ha hecho cambiar de opinión en este aspecto. Las 5,5 pulgadas del Mi A1, con sus 16:9, siguen siendo más que suficientes para consumir todo tipo de contenidos, desde multimedia hasta web, y juegos de todo tipo. Pero una vez que pruebas los móviles extralargos, los anteriores te parecen algo antiguos.

La pantalla del Mi A1 sigue aguantando sin problemas las horas de uso con un buen nivel de limpieza, y la respuesta táctil se mantiene como el primer día. Pero es imposible no mirar móviles 18:9 en estos momentos y no sentir deseos de disfrutar un panel más moderno. Tal vez no mejor, pero sí distinto. Es posiblemente lo que tenga la culpa de que poco a poco vaya fijándome en el Mi A2 con más ganas.

La potencia sigue sin cojear

En su momento, el Mi A1 no era un terminal demasiado potente. Un Snapdragon 625 que cumplía dos años en el mercado y que llegaba con 4GB de apoyo, además de 64GB en la memoria interna. Una gama media que debía rendir por debajo de lo que lo hacía, pero que contaba con un nivel de optimización que lo situaba entre los mejores del mercado. En su categoría, se sobreentiende.

Durante estos meses de uso no ha habido momentos en los que me faltase algo de potencia extra. Los juegos siguen cargando a buena velocidad, la multitarea responde sin resentirse y Android Oreo corre por sus venas sin problemas, pese a que no pocos usuarios han tenido problemas con la actualización desde que ésta se produjo.

El rendimiento del teléfono no ha caído ni por actualizaciones, ni por desgaste del sistema. El Snapdragon 625 parece nuevo.

En este Mi A1, el que analizo ahora, no se han manifestado los problemas que corren por las redes. Pero sí es cierto que hay algunas incongruencias, como el hecho de que desapareciese la opción de los gestos en el lector de huellas, pero siguiesen activos porque ya lo estaban en Nougat antes de la llegada de Oreo. Se supone que el lector de huellas no debería permitir que baja el panel de notificaciones, pero lo permite. Y ahora no se puede desactivar, porque la opción no existe.

Por supuesto, hablo de un Android One y aquí Google y Xiaomi se están portando. Las actualizaciones de seguridad llegan bastante puntuales y en estos momentos tiene instalada la del 1 de marzo de 2018. Eso sí, con Android 8.0.0. Ni rastro de Android 8.1 por el momento. Confío en que futuras actualizaciones arreglen los diversos problemas que parecen estar produciéndose pero, como hemos dicho, no se han reproducido en este Mi A1.

La cámara no se ha resentido frente a la competencia

La cámara del Xiaomi Mi A1

El desenfoque fue uno de los añadidos más interesantes a la gama 5X/A1 por parte de Xiaomi. El Mi 6 ya había enseñado de qué era capaz el fabricante en cuanto a fotografía computacional, y tanto el Mi 5X como el Mi A1 ofrecieron desde primera hora un efecto de desenfoque bastante pulido pese a la evidente caída en calidad de sus lentes y sensores. Recuerdo de nuevo que hablamos de una gama media que sigue costando entre 180 y 230 euros en tiendas oficiales.

Durante estos meses de uso, otras gamas medias han pasado por mis manos y he podido apreciar el trabajo de la competencia en este aspecto. Prácticamente todas las marcas apuestan ya por algún tipo de efecto de desenfoque en la espalda, y por ahora no he encontrado ninguna que se equipare al desenfoque por software que Xiaomi ha montado en el Mi A1. El P20 Lite de Huawei se acercó bastante, pero mostrando algunos errores en los contornos que lo situaban un poco por debajo del Mi A1, y siendo un teléfono objetivamente más costoso.

Las cámaras están al nivel de las de la competencia, pero el desenfoque sigue por encima pese a las nuevas llegadas al mercado en este tiempo.
La cámara del Xiaomi Mi A1
La cámara del Xiaomi Mi A1
Mi A1

Las gamas altas del mercado, incluyendo desde las super gamas medias hasta las gamas altas premium, han mejorado en desenfoque de forma sensible. Es difícil decir en estos momentos qué marca monta el mejor sistema de cámaras en un teléfono móvil, pues la competición está más reñida que nunca con cuatro y hasta cinco modelos disputándose el primer puesto. Pero en cuanto a teléfonos de la franja de precios del Mi A1, resulta difícil encontrar otro que lo haga mejor.

Estamos en una gama media y eso significa que no hay milagros cuando cae la luz, y que con buen luminosidad rinde prácticamente igual que el resto de sus congéneres. Pero en lo que tiene que ver con el software, con el modo estéreo o Retrato o como queramos llamarlo, el Mi A1 sigue a muy buen nivel. A día de hoy sigo enamorado de esta cámara y no me planteo, al menos por ahora, cambiar de teléfono. Quién sabe qué pasará mañana o dentro de unas semanas.

Las carencias en estos seis meses

Mi A1

Ningún teléfono es perfecto, y tampoco lo es el Xiaomi Mi A1, ni mucho menos. A lo largo de estos seis meses de uso he encontrado carencias o aspectos a mejorar, y es un buen momento para enumerarlos, ahora que nos acercamos al final de este repaso por los seis meses de uso del teléfono. Y tal vez el punto más mejorable de todos sea el de la batería.

No en cuanto a autonomía, pues sigue ofreciéndome cifras en torno a las 5 horas de uso de la pantalla, sino en cuanto a sus características. No hay carga rápida y la he echado de menos en varias ocasiones. Momentos en los que llego a casa y necesito dar un chute de energía al teléfono antes de volver a salir, y ese chute es mucho menor del esperado. Si el Snapdragon 625 ofrece Quick Charge 3.0, tenerlo desactivado en este Mi A1 es, como poco, absurdo. Por favor, Xiaomi, soluciónalo.

No hay teléfono perfecto, y el Mi A1 necesita NFC y carga rápida. Como mínimo.

Otro aspecto es el del NFC. Ya he comentado en varias ocasiones que no acudo demasiado a los pagos móviles, por lo que no suelo echar de menos que el NFC esté presente en los teléfonos. Pese a que, objetivamente, me parece un error que algunos fabricantes opten por borrarlo de sus configuraciones. Pero en estos meses he sentido la necesidad de pagar con el móvil en un par de ocasiones o tres, y no he podido. Así de sencillo. Confío en que Xiaomi arregle esto en el futuro Xiaomi Mi A2, pues los pagos móviles ya son una realidad, hace mucho que dejaron de ser una promesa. Me retracto, quiero un NFC.

La opinión de Xataka tras seis meses de uso

Análisis del Mi A1 tras seis meses de uso

Llegamos al final, y toca hacer un repaso rápido a todas las sensaciones, aunque no pueda evitar sentirme algo extraño por volver a analizar un móvil que no sólo analicé en su momento, sino que es mi móvil para el día a día. El culpable de que mi anterior gama alta haya cambiado de manos y ya no esté dentro de mi círculo de acción. Para tratar de hacerlo algo más rápido, voy a resumir estas sensaciones y experiencias en una serie de puntos.

  • Android One “engancha”: sobre todo cuando pruebas tantas capas que acabas echando en falta algo de uniformidad y limpieza. Hay detractores y defensores de las capas, no entraré ahí. Para mí, nada como Android puro. Opinión personal al 100%.
  • La autonomía sigue como el primer día: ni ha empeorado por los ciclos de carga, ni por la llegada de Oreo. Ni tampoco ha mejorado. La pila interna del Mi A1 rinde como si estuviese recién sacado de la caja.
  • El desenfoque es un plus: como he dicho antes, hay muchos tipos de desenfoque en el mercado, y pocos rinden también como el de Xiaomi. Sobre todo en esta gama en la que la competencia suele flojear en comparación. Por desgracia, no hay ningún Google Pixel de 250 euros así que seguiría apostando por Xiaomi.
  • La relación calidad-precio sigue intacta: el Mi A1 no es el mejor móvil del mercado, tampoco es la mejor gama media. Pero cuando añades el precio a la ecuación, resulta difícil de superar. Creo que, a día de hoy, volvería a comprarlo. Ojo, en estos momentos cuesta 180 euros en Amazon.
  • Un rediseño va haciendo falta: esto es un análisis tras seis meses pero usaré este punto como carta a Xiaomi. Por favor, pantalla 18:9 para la próxima generación. Y NFC. Y carga rápida. Y si aparece un modelo con 128GB tampoco pasaría nada, aunque sea un poco más caro que el modelo normal.

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